Esta “catequesis familiar” se enmarca dentro de la formación cristiana de los colegios y está dirigida a las familias que tienen hijos en edad de completar la iniciación cristiana mediante los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía.
El método se apoya en la amplia experiencia de la catequesis familiar que está vigente en muchas parroquias, pero ajustándose a los desafíos de la pastoral educativa. Se nutre en la más antigua tradición bíblica y eclesial donde la transmisión del mensaje evangelizador y la iniciación a la celebración de la fe se realizaba en el núcleo familiar.
Conociendo las exigencias de la fe y teniendo en cuenta la realidad de los niños, sus familias, el ambiente que los condiciona, el mundo que les toca vivir, este método pretende evangelizar a toda la familia, comenzando por los padres, para que ellos, como primer ejemplo de esa sociedad nueva a la que estamos llamados a construir, puedan hacerlo con sus hijos y, así, todos participen más activamente en la vida de la comunidad eclesial y sean fermento del Reino de Dios en medio del mundo.
Este itinerario es un camino de profundización en la fe que lleva al encuentro con Jesús para conocer (doctrina), celebrar (liturgia), vivir (moral), orar (espiritualidad), compartir (Iglesia-Comunidad) y anunciar (misión) sus enseñanzas. Recorre todas las verdades de la fe enunciadas en el Credo, a través de sencillos encuentros catequísticos, diagramados conforme al Calendario litúrgico y a nuestro Plan de Formación Cristiana para Colegios (San Benito, Buenos Aires, 2001). Siguiendo los pasos de la pedagogía divina, estos encuentros catequísticos parten de una experiencia de vida que, iluminada por la Palabra de Dios, provoca una respuesta que nos lleva a celebrar la fe y al compromiso cristiano. La obra se compone de dos partes: “Nos ardía el corazón“ (parte I) y “Que todos sean uno“ (parte II). Cada una de ellas se compone del libro del niño; la guía del catequista; la guía del coordinador de padres y las fichas para padres y niños.
Todas estas obras son el resultado de muchos años de trabajo en equipo, puestas “a prueba” con los niños y sus familias ciclo tras ciclo, posteriormente evaluado y corregido. Expresan un amor inmenso por las personas que han sido protagonistas de la catequesis, por Dios y por esta fundamental tarea evangelizadora.